jueves, 9 de julio de 2015

LAK-BERNA N°8

Hola amigos seguimos creciendo  Gracias por participar,visitar ,difundir y dejar difundir en sus grupos en facebook  ,a los mensajes de apoyo, esto es muy importante ya que logra que mas personas conozcan la publicación y puedan participar o compartirla   Para  enviar o publicar  su material se pueden contactar por email ,por facebook en Lak-berna  Revista https://www.facebook.com/pages/Lak-Berna/649006895208007
Editora Y rec0piladora : Gladys Cepeda  
  Logos realizado por Ana Lucía Montoya Rendón y Mariela Kusner
 Hasta la próxima 
 Muchas de las imagenes son ext de google

Agradecimiento  a los queridos Raul Calvo y Nora Nardo Por la hermosa entrevista que me realizaron en el programa Generacion Abierta Por RADIO AM 1010 "ONDA LATINA" y a Adriana Gaspar por sus palabras

Parado en el Abismo

 
UN SEGUNDO ANTES DE DORMIR :::

Un segundo antes de dormir, salvamos al mundo.
Cerrar los ojos, concentrarse, despejar la mente, relajarse, e intentar conciliar el sueño, es algo tan cotidiano para todos como pelar una papa (porque todos, alguna vez, pelamos una papa). Sin embargo, en este proceso cotidiano y necesario, aún para quienes duermen menos de la media recomendada por el 90% de los odontólogos, tiene en su summum una cualidad vital, que es cuando se detiene el tiempo y el cerebro, haciendo uso de su máximo potencial, nos hace indestructibles, inmortales, sabios.
En el momento JUSTO anterior a sumergirnos en el trance del sueño, se nos ocurren las mejores ideas: Poemas nunca antes escritos, canciones increíbles, ideas para salvar a la humanidad, inventos curiosos y simples que podrían hacernos millonarios, y miles de genialidades más.
Es en ese instante que nos jactamos de nuestro intelecto superior, y nos autonombramos genios salvadores de la humanidad y de los planetas lindantes: ¡Cómo no se me había ocurrido antes! ¡Sí! ¡Es la idea que estuve esperando todos estos años! ¡Al fin voy a dejar de robarle la comida al gato del vecino y voy a poder tener mis ingresos!
Obviamente, mientras perfeccionamos nuestro plan maestro que nos va a sacar de la clase media y nos catapultará directamente a una pileta de oro rellena de vino caro, y una cuenta bancaria aún más extraordinaria, vamos quedándonos dormidos sin darnos cuenta.
Ahí mismo, entramos en una especie de coma, en el cual podemos pensar pero no podemos movernos. Entonces, divagamos un poco más, damos detalles, imaginamos la fama, la rozamos con el pensamiento, intentamos soñarla aún despiertos.
Y es justo en el instante donde todo está resuelto, donde los engranajes giran, los patitos se ponen en fila y el par jugadores no falta, al igual que los caramelos del frasco, que están toditos, es que nuestro intelecto superior de homo sapiens más evolucionado que el resto, pensamos en levantar nuestro cuerpo en trance y ANOTAR todas las ideas fantásticas y así, al otro día a primera hora, ponerlas en marcha y conseguir la gallina de los huevos de oro. Pero obviamente, optamos por confiar en nuestra memoria afectada por los años, las sustancias psicotrópicas o los tres kilos de mandarina que comimos al mediodía, porque la promo de la verdulería del barrio no nos dejó escapar, y así, confiados en que a la mañana vamos a tener conocimiento pleno de lo que acabamos de tramar, nos vamos a dormir.
Y al dormir, seguramente, nos borran la papelera de reciclaje donde guardamos con SEGURIDAD las mejores ideas, y nos despertamos con la mente en blanco, con un resabio de que anoche pasó algo entre nuestras neuronas, pero no podemos decir qué con seguridad, y la idea, una vez más se desvaneció.
Claro, mientras pensamos todo esto, el gato del vecino ya se comió toda su ración de comida, la verdulería no tiene más promociones y como si fuera poco, llegamos tarde al laburo, perdemos el presentismo, pero manteniendo el buen humor y el pensamiento placebo de "Tengo que empezar a anotar mis ideas" que impide que nos inmolemos en un supermercado suplicando un 2x1 en bifes angostos y 12 cuotas sin interés.

Mariela Kusner
















                                                                                

















Encuentro "Subjetividad, diversidad: cuerpos"

Presentación a cargo de las organizadoras: Lic. Claudia B. Sanzone. Directora de "Puesto 86-de arte- Mercado San Juan" y la Lic. Adriana Gaspar por Proyecto Cultural "Generación Abierta".
Performance: de Javier Robledo y Adrián Piontkowski. "Yo soy un cocktail de personalidades que harían ruborizar a un carnicero" (poema de Oliverio Girondo). 


 Performance: "Mandatos patriarcales y algo mas". Por Patricia Campagne, Mary Fiandesio, Adriana Gaspar.

 Luis Raúl Calvo lee un fragmento del poema "Alta Marea" de Enrique Molina y el poema "En los peldaños", de Constantino Cavafis.

 Performance: "Laberinto de WALCOMES". Por Asto Van Lacke.
                              Performance: "Tinturas capilares". Por Claudio Braier.

 Performance: "MANI fiesto". Por Graciela Ovejero Postigo.
Cierre del encuentro a cargo de las organizadoras: Lic. Claudia B. Sanzone, Diectora de "Puesto 86-de arte- Mercado San Juan" y Lic. Adriana Gaspar por Proyecto Cultural "Generación Abierta".

Jorge Rueda

El Cielo se Esta Quemando wmv / By. Jorge Rueda - Music: Martin Spence

Claudia Prieto

                                                                   Laberintos

martes, 7 de julio de 2015

Cristina Osimani






  Pintura R.G.Perera


 Entre los Zapatos de la Abuela


         El ruido del tren sobre el puente que atraviesa la calle California, ahí en Barracas, solía hacerme saltar de la cama con la ligereza de un ciervo, eso era suficiente para reconocer la mañana en mi niñez.
           Los ruidos cotidianos son los primeros signos que un niño graba en su memoria, como las voces o los olores. La casa de mis abuelos donde solía pasar largas temporadas estaba repleta de esos detalles intransferibles. Entonces, ese patio lleno de macetas, que como hileras de soldados yendo hacia el frente de batalla, parecían resguardar el inmenso zaguán de principios del siglo pasado.
              Evoco su imponente portal de dos hojas y mayólicas de viejos arabescos. Es extraño, pero los arabescos ascendían por las paredes casi hasta el techo.
Aún hoy, al sur de la ciudad de Buenos Aires, se conservan viejas construcciones de ese tipo.
La silueta del abuelo sentado y leyendo su diario, cuando apenas, los rayos del sol bostezaban sobre los malvones humedecidos por el rocío matinal, era como sacramental para mí. Me parecía una efigie su figura. Lo conocía y sabía que no podía resistir la tentación por enterarse de las primeras noticias del día. Culto, arrogante, uno de esos andaluces de pura cepa que ya no suelen verse por estos lugares. Supo llenarme el alma de historias inverosímiles de su terruño amado. De partidas de ajedrez que jamás
            pude comprender ni ante sus más empeñosos esfuerzos, pero que él, siempre resolvía finamente. La abuela volviendo de la feria y arrastrando sus cansados pies, rezongaba entre dientes por la falta de colaboración del abuelo para con ella. De todos modos, nunca consiguió que la ayudara a llevar la bolsa de las compras. Cuestiones de machismo quizá, o también que su encorvada espalda le pasaba factura más de lo debido.
       Ella ya no podía hacer grandes caminatas como entonces cuando íbamos hasta la casa de una de mis tías en Avellaneda. Solíamos cruzar el viejo Puente Barracas, hoy Puente Pueyrredón y tomar por la Av. Mitre hasta Roca y 25 de Mayo; tan solo caminaba hasta la feria y eso, ya era mucho. Antes de llegar a casa, la zapatería del turco Don Amir, que en árabe quiere decir príncipe, era la posta donde se detenía esperando encontrar la solución a sus dolores de pies.
            Pero Don Amir no era lo que se dice un príncipe, más bien un mendigo, ya que no se preocupaba demasiado por su vestimenta. Pero eso sí, era un buen hombre y siempre atento a los reclamos de la abuela sobre la diversidad de modelos que le encargaba. Si hubiera sido católico, seguramente ya lo habrían beatificado por su santa paciencia.
Había que escucharlo hablar de sus antepasados y, de las mil y una noche… y otros menesteres ligados a sus orígenes.
           Parece que lo estoy viendo, de vez en cuando también se trenzaba con el abuelo por cuestiones de política. Volviendo a la abuela y a su bolsa cargada de frutas y verduras frescas y la infaltable caja de zapatos bien envuelta por Don Amir. En realidad esto, no era lo que suscitaba en mí, precisamente asombro, si se quiere razonable por tanta adquisición inútil de zapatos. Casi diría, montañas de ellos que iban apilándose por todos los rincones de la casa. En verdad mi curiosidad pasaba por otros cánones, encontrar el verdadero motivo de semejante intríngulis. Después, ella encendía el fuego y el tazón de leche con cacao colmaba todas mis expectativas, ponía la pava sobre el fuego y decía por lo bajo que le cebaría unos mates a ese andaluz flemático que tenía por marido.
        Y la pregunta eterna de una niña de nueve años como yo, no tardaba en aparecer ¿Abuela por qué te comprás tantos zapatos que no usás? -Ay mi vida, pues porque aún, no encontré ningunos que no me hagan doler tanto los pies, si parece que no tuviera carne
debajo de ellos. Y así siempre. Los zapatos de taco bajo o los de estilo Guillermina charolados, marrones, negros de grandes hebillas, han sido a la sazón, motivo de varias pesadillas cuando el sarampión o alguna fiebre imprevista me postraba en cama. Recuerdo haber bailado con ellos, más de una vez, en esas noches de fiebre todos los ritmos de la época. En tanto el abuelo seguía con su diario y su juego de ajedrez y ella en la cocina haciendo malabares con sus manos de prodigiosa cocinera.
         Eso sí, sus pies, que parecían no tener carne debajo de los huesos seguían descartando zapatos en los rincones. Hoy el tiempo se fue llevando mucho de lo que un día me perteneciera. Sí, el tiempo suele arrasar con muchas cosas, pero no puede con los recuerdos y mis abuelos son parte de ellos. Ha sido bueno asimilar en mi niñez que el respeto tiene que ver con el amor, oírlos ni bien despuntaba el sol del verano, envueltos en alguna diferencia de opiniones, pero siempre unidos, inseparables y maravillosamente enamorados.
           Me parece todavía escuchar sus voces y eso, aún me guía. No leo diarios como el abuelo, no me place hacerlo porque generalmente, mienten o inventan, pero sí libros, pues de ellos extraigo sabiduría y conocimientos. En cambio, me seduce detenerme en cuanta vidriera de zapatería encuentro en mi camino. Me encantan, los busco, los elijo y me los pruebo, pero les diré, que todavía no encontré aquellos que me permitan ser completamente feliz ya que como dice, la jerga callejera, los pies duelen en la cara.
            Mi nieta Camila, suele hurgar dentro de mi placard para verlos y siempre repite aquella antigua pregunta- ¿Abu por qué te comprás tantos si no los usás?… la miro sonriente, le hago un guiño y me parece que la veo “Entre los Zapatos de la Abuela”.

domingo, 5 de julio de 2015

Elvin Munguia

 
LE PUEDO TIRAR BESOS
 De esos que no dan "mal de ojo"
sino, mal de música
una maldición así
tan cruel
que por donde sus pies anden
las huellas que vayan quedando al abandono
sean pentagramas
y usted se vuelva notas
polifonías multicromas
sonata del mar y de la luna
inédita sinfonía de un compositor sonámbulo
subrepticio
anacoreta y extraño.
Pero no puedo hacer milagros
ni lanzar hechizos alevosos
tengo que conformarme con esta débil nigromancia
del demonio bueno
del demiurgo venido en desmedro
sólo puedo volverla cada vez
que las oportunidades responden seguras
sin que el mal hecho
se note en el cuerpo:
diosa creadora del amor
diosa de la vida
del lenguaje
armoniosa deidad
de la poesía.

NO HACEN FALTA LAS GANAS
de dejar el espionaje
y tocar su constelada espalda
como seres que huyen del amor
y terminan en él.

No hay nada en esta virtualidad
sólo poemas
lecturas
reflexiones
conclusiones absurdas
y el siempre narcótico perfume de su ser
filtrándose de forma subrepticia
a través de la estoica pantalla
del indiferente monitor.

No hay nada acá
Sólo esta realidad que nos separa
y los egoísmos del azar
que de alguna manera
de alguna loca
demente manera
sólo para divertirse
ingenua
lacónicamente
a veces
sólo a veces
nos junta.

 Pintura Surrealista de Tomasz Alen Kopera

Valeriano Fauve.

                                                       Foto del autor

Enfiló por la avenida, dándole el sol en su espalda, era la viva imagen de Jonh Wayne. Como un final de película, tan solo dejo una estela del humo de su cigarrillo, tras la palmera.   
Fragmento del libro: Cowboy de playa. 



Estoy en la costa donde los hombres caminan hacia atrás/
donde los perros hablan/
donde las estrellas se ven de día/
donde el mar es sereno junto a la luna/
estoy en el lugar donde el amor es eterno/
el viento besa sin furor/
donde el hombre no tiene el alma llena de cólera/
estoy bajo el cielo violeta cuando es de noche/
donde los amaneceres son como los atardeceres, violetas rosados/
donde las palmeras tienen ojos y hablan como los chamanes/
aquí fumando junto a la chimenea de la vida llamada: ISLA ESPERANZA.


Las letras me embriagan, como los versos, los cuales son caminos infinitos, tan solo hay que pisar seguro sobre la vida la cual es muchas veces, vil por el hombre, no imposible vivir en la madre tierra.
Por eso hombre de otro planeta, ven a visitarme a esta isla llena de esperanza y amor, no querrás abandonarla jamás.
Donde lindas ninfas te acompañaran en tu camino, no te sentirás solo, y comerás manjares divinos de procedencias lejanas, que llegan empujadas, por bellas sirenas hasta tu orilla.
No sufrirás más, y tu vida será plena en amor y justicia.
No sentirás el odio, porque aquí los hombres, caminan hacia atrás y los perros hablan.

Flavio Crescenzi

Pintura Max Ernst

1

De espaldas a una ciudad noctámbula y famélica, rígido de confusiones y aventuras, veo venir una jauría de nubes siderales, nubes que ladran y gruñen como perros, nubes que son en sí el magma asfixiante de una civilización que se derrumba.
La ciudad es una copa de tedio, un guante solitario hecho de fango, una declaración al pasar hecha por las bestias que la pueblan. La ciudad, digo, es un traje corroído por mil grietas.
Y pensar que le he regalado a esta metrópoli mis ojos prematuros, mis manos de mártir, mi corazón de viento, sin pedirle nada a cambio. Pensar que solía ser el juglar adolescente que repartía su música por las calles cuando ya todo el mundo había cerrado sus puertas y dormía.
Hoy, de espaldas a los huesos desarmados de la urbe, asisto a la demolición nocturna de las cosas, llevando conmigo tan sólo un libro viejo que no deja ya de deshojarse y que he intentado reparar a última hora: hoy sólo tengo el silencio del que están hechas las bujías.


3
Aquella calle era menos angosta que agnóstica, aquella calle exhalaba dudas metafísicas. La calle, insisto, era un largo olor a pan, una invitación a perpetrar la más profana eucaristía, un crimen de hambre y prepotencia.
Tanto los panaderos como los clientes de la cuadra se arrojaban saludos y promesas, besos de harina y levadura, supongo que para agilizar un comercio injusto de antemano —como todo comercio existente y que se precie—, supongo que para sofocar el peligro de que la expropiación dicte su sentencia final y perentoria.
Un policía ingresó de repente en el comercio y pidió una docena de facturas, se marchó al poco tiempo muy contento sin pagar.

Libro Inedito 

Alejandro Martinez

                                              Pintura Japonesa con papel



El camino

I
Inhalar soles
expirar librándome
rumor de lluvia


II
Extraño días
abrazándote mujer
el sol no sale


                                                                            “A mi sensei Mario Ledesma...”
III
Te fuiste lejos
del abrazo del tiempo
sabio maestro

IV
Cada hoja fue
un otoño en mi piel
débil espera


Haikus que olvidé entregar al camino - 1era Edición - San
Salvador Jujuy - Itzcuintle Ediciones 2014.




sábado, 4 de julio de 2015

Alixia Mexa

  ACAHUANE


Sobre su campo sobrevuelan rehiletes exhalando muerte
deshojando los relojes de tiempo...
Se cimbran en el follaje minutos de desconcierto
Soportar el bombardeo de tinieblas en la estridencia del silencio...
Las aves de plomo vomitando fuego
Y entre el cincel del frágil viento las voces:

... "Pero no lo sabíamos, no escuchamos que debíamos cuidarnos de la furia del cielo.
Nosotros, los que no debíamos ser muertos, los que no debimos no conocer a nuestros hijos, ni a los hijos de nuestros hijos.
Nosotros
los que trabajando bajo el punzante sol no pudimos despedirnos, ni cerrar nuestros ojos, ni huir, ni hablar, ni gritar nuestra inocencia. Ni advertir esa ausencia de luna luctuosa por venir..."

Nosotros
cuyas venas de fuego quedaron dispersas en la impunidad desértica

apenas pasar unas horas y cruzar el umbral del olvido...
¿Qué putas debia yo.....? Para acabar yerto??
Yo que no morí ayer de frío...

Nuestros padres beben púrpura doliente de nosotros
que solo vimos la luz
en la escritura mecánica...

en el día de nuestra muerte

Jorge Landoni

 

Detengamos El Tiempo...


Detengamos el tiempo:
Amor, mientras Te espero
Las hs, se tornan interminables,
como si el tiempo e hubiera  detenido.
Y mi alma cuenta en cada suspiros,
Los minutos que faltan para tu llegada.
Mi corazón quiere escapar del pecho
Para  ir a buscarte.
La espera da paso a mis sueños
Y a mis ansias de este amor que siento.
Mis manos se cierran como guardando
Todas las caricias que para ti
he guardado. en un rincón de mi alma.
Y en mi boca se hace agua mis besos
Esperando tu boca, que me muerde
Que me besa, que me provoca.
Al fin juntos, entrelazados
Nuestros cuerpos en uno,
Vendaval de besos y caricias
Se escapan de mi labios y de mis manos.
No dejes parte de mi cuerpo sin besarme,
Sin acariciarme.
Ahógame entre tus brazos
Como introduciéndome lentamente
A lo mas profundo de tus entrañas
Para amarte desde adentro
Y emerger por tu piel ,
Por tus suspiros, por tus sollozos
Explotando de placer en cada
Gemido que de tu boca escapa
Asi, amor detengamos el tiempo
Detengamos el tiempo
Para amarnos para siempre.
Derechos reservados

Patricia Díaz Bialet

 

AGUALAVA

Agualava cae de mi sexo.
Aguafuerte de químicos poderes.
Agua de prisión desmedida.
Agua de pequeña prostituta subterránea.

Agualava cae de mi sexo.
Pintado artilugio de mis labios.

Agualava aguaceite en borbotón de añeja ingle carcomida.
Agualava aguaceite de espeso puntapié en caída libre.
Agualava en queja de paracaídas.
Agualava en frotación constante.
Agualava por vos mi amor de veinte identidades.

De a sorbos te ofrezco mi agualava paraíso.
Mi rocío de muslo disgregado.

Yo te ofrezco mi dulce artimaña de gacela.
Mi amague de nudo.
El ardor de mi ojo de circo.
O el timbal de cópula en permanencia.

Gruta áspera de pico que penetra
la púrpura pluma de aire cuando gozo.

Agualava y su fluir en cauce anónimo.
Agualava y su tambor en talle de gladiolo.
De gorjeo.
De gruta acorazada.

Agualava por vos mi amor de quince abrazos.
Agualava aguapéndulo de piedra para ser fundida en franja de furia.

 

FETICHE                                                                

al hombre manta de silencio

sólo si así alguien me penetra
yo florezco en cada espacio de polvo que me sobrevuela
sólo si así me dicen me contraen me retuercen con mano de estigma

si así me aplastan me lamen me aprisionan
aunque haya este vidrio esta pena
estos huecos exagerados en mi memoria
 

SEMEJANTE ESTUPIDEZ

                                                                        
al hombre de cruces invisibles

Parco destino de nómada para amarte.
Voz de culebra revuelta en mi memoria. 

                                                                                                         
La barca de tu beso fraudulento
golpeándome en la habitación del hotel,
 
un dislocado estertor bajo la caída interminable de la lluvia
el cuarto de baño abriéndose
amparándonos
ampliándonos el sobresexo

dos hermosas canillas para aguarnos la llaga
y mi tarde o tu noche
yo tu sierva para todo tu deleite
mis tres bocas de fuego royéndote la lengua

para prisma que multiplique mis escamas de goce ya tengo tu miembro emocionado
y entonces
como se supone en la vida doble de las arañas
yo soy yerba yacaré cascabel ardiendo
agito mi bola de sulfuro
-rígida nocturna-
me basto sola con mi sonido irreverente
trayectoria bifurcada en mi beso cuando beso

mariposa de hojaldre es mi conquista
mi permanencia
incluso las ansias de amar por siempre
semejante estupidez





Ezequiel Martin Buono


ETERNA LIBERTAD

La tradición se desploma
al verlos bailar
sus risas indagan
mas de la cuenta

Miradas que niegan
corduras tempranas
añejas mañas
que quisieron voltear

Nunca nombran su decadencia
nunca dudan de su fe
ni de su eterna libertad que inventa sentidos

Ni un cuento supera
sus simples vivencias
los otros esperan
verlas pasar

Ambigua lucidez
que encuentra el sentido
en las pequeñas cosas
que siempre se van

(dedicado a los internos del borda)

viernes, 3 de julio de 2015

Gabriela Yocco

                                           pintura de G.De Chirico


te canto cada noche
a veces es sólo tu nombre / un plañir litúrgico
el vaivén de las aguas del sueño o ese murmullo primitivo y gutural
parecido al silencio de los peces / de las rocas / de la eterna planicie de los árboles


te canto con palabras de origen incierto
con un lenguaje animal tan exacto como el alba o tus ojos


acuno el misterio rendido
ante el abismo cenital de los alumbramientos
y abrazo mi espalda
la ciño de manos y de alambres y me muevo
de adelante hacia atrás de atrás hacia adelante
en el momento de los timones rotos y del extravío de la brújula


algunos secretos los sabe sólo tu nombre
niña reina
éste que canto y digo y deshago
en sílabas inmensas como una casa vacía
donde camina el invierno con los pies descalzos


te puse de cara a la luz y me volví ancha y serena
entonces agitaste tu mano de agua en el límite del horizonte
dentro muy dentro de mí
y retumbé días y días sin entender el idioma ni entender
este cuerpo vasija ciega


no sos
esas horas de látigo y de cuero en los tobillos
no sos el aullido
no


sos la que nadaba luminosa en el cuadrante del tiempo
perfecta como un dios o una palabra


niña reina
guardiana del silencio

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en esta fecha


hoy me paro me arrodillo en los altares derruidos de la oscuridad
para que el solo nombre del amigo ampare
su sola luz


es así como me paro a la orilla de antiguos cementerios
porque no soy yo ni mi voz
sino otro canto el que me surca


hoy me arrodillaré frente a las tumbas viejas
porque creo en otra luz que me atraviesa me corrige
me hace serena en la fatal vorágine del tiempo y de los hombres
esos
los absurdos detentores del tiempo




la claridad
es una estepa extensa como la manta del señor de los adioses
la claridad
esconde la daga en la pupila en la concavidad del sexo
la claridad es esta secreta armonía de la muerte y sus cónclaves


hoy
veré pasar el carruaje ostentoso de mi sombra
con su absurdo catálogo de amores
hoy
haré un tamiz con la seda del sol y en su
claridad
se construirá obtusa
la magnífica madera del viento