jueves, 4 de junio de 2015

Albin Lainez

  1.  

    Mi cabeza distorsiona el momento


va en absoluta deriva al encuentro de islas que no se capturan de un solo tiro. La mirada por su parte, es un motor de espejismos a velocidad mental, cobran una luz los objetos, un borde acrisolado –fulgente-, como si el viento inyectara su soplar en las pupilas. A su suerte lo advertido parece foráneo, cae por su propio peso hacia un mar de incertidumbre.Una idea palpita y pretende materialidad pero no encuentra palabras adecuadas, muecas, estilos, que lleguen a expresarla con todo el peso de la evidencia. Llegado a este punto hasta vestirse resulta una conducta sin sentido, una pérdida de consideración

  Un fuego suburbano
 Quiero decir un fuego medio sucio, como de préstamo a largo plazo. O la prolongación del amanecer en el viejo bar de almas. ¿No ves nieves, pampas, que rutilan allá a la vuelta de la vieja esquina donde ayer éramos imberbes?. Algo se mueve en pos del sol, quizás se trate de latitudes que elevan, campos celestes donde pacer sin atenuantes ni pies a la carrera.Un fuego solitario agita sus brazos de rojo anuncio sobre holocaustos por venir. Entre humaredas la percepción vaga, caótica. Mis palabras van a estrellarse en el vacío, y un agitar de fantasmas mueve los cortinados del castillo donde vengo a parar de última, antes del revés anunciado.

1 comentario: