martes, 24 de marzo de 2015

Carlos Enrique Saldivar(Peru)

Negro y vIOLETA 



el nuevo juguete



        Adriano lloró y pataleó para que le compraran aquel precioso caballo de madera.
Al tenerlo en sus brazos, imaginó, satisfecho, los instantes de goce que pasaría con él.
Ahora el caballo monta al pequeño Adriano, le pega, le insulta. Lo arroja al armario cada noche, a la inerte oscuridad.

 
El último juego


       Los dos niños destruyeron en un solo día la última ciudad habitada de la Tierra. Poderosos en extremo, habían jugado en cada rincón poblado del mundo.
Sin algo más por destruir los infantes reposaron, aburridos, e idearon un juego nuevo, el definitivo: empezaron a matarse el uno al otro.

 
un trauma en la infancia




Los dos niños observaban en la revista los hermosos senos de una rubia modelo.
De pronto, la imagen de la sensual mujer se transformó en el rostro de la madre de ambos, esta salió del papel y les dio de cachetadas.
Se entiende por qué se mantuvieron siempre castos.


 
un acto de Crueldad



El niño envidiaba a los pájaros.
Un día, estos le rodearon en la calle, lo levantaron en vilo, hacia el cielo.
Volaron con él.
Muchas horas de gozo tuvo el infante.
Al anochecer, los pájaros lo dejaron caer, matándolo.
¿Por qué?
Las aves envidian a los niños. Por eso.

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