lunes, 8 de diciembre de 2014

Fernanda Vigliarolo (Argentina)




Las abejas vendrán desde la noche

de lejanas comarcas
para aguijonear mis sueños.
Alas de seda ensayan la danza que circunda
la frondosa morera.
Resplandece la copa donde el polen se ofrece
como efluvio de luna,
y sus cuerpos pequeños se estremecen
al compás de la tierra.
Nervaduras de miel trascienden dulcemente,
hasta colmar las celdas con balsámica savia.


He quedado pensando en las alas del vuelo,
en esa arquitectura
sin plumines, tableros, tiralíneas
ni escuadras;
en ese orden
que a ciegas se descubre al correr de la vida.


El desvelo se aleja por un túnel de soles.

1 comentario: