martes, 18 de noviembre de 2014

LAK-BERNA N°1



Hola amigos artistas y lectores
                   estamos reencontrandonos luego de casi un año,y como siempre sucede los encuentros
generan muchas emociones distintas y muchas nuevas ideas .En esta  etapa presente LAK-BERNA continua generando un espacio participativo y alternativo para que todos puedan expresarse y mostrar sus textos,pinturas-dibujos,videos y todo lo que la imaginación nos vaya llevando en los caminos del arte,
  Y fue hermoso saber que todos los amigos que nos acompañaron durante tanto tiempo ,sintieron
la misma alegria  ante el regreso ,claro con algunos cambios como el formato,pero la cual sigue
manteniendo la escencia 
  .Iran pasando muchas cosas nuevas y otras que iremos recordando para que se recupere todo lo que represento LAK-BERNA .En esta oportunidad Diego LAK-BERNA sigue acompañandonos pero no 
en su rol de co-director de la revista ,si no  a traves de su obra .
             Agradezco a todos por sus hermosas palabras ,de bienvenida
y saben que LAK-BERNA los espera para seguir creando este libre ejercicio de la expresión a los amigos que ya nos conocen y a los nuevos que se vayan sumando .
 GLADYS CEPEDA
EDITORA

ADRIANA GASPAR (Argentina)

El pasado oficia como el gran misterio de nuestras vidas, el presente devela antiguos recuerdos, los que aún hoy intentan ocultarse en el viejo cofre de la memoria.

El futuro incierto y expectante se sumerge en el imaginario de un largo silencio. La espera lo cobija bajo el albor de cada amanecer. La ceremonia nos ofrece su júbilo, la escena ha llegado a su fin.






Obra de la artista Y Lic. ADRIANA GASPAR Serie Tiempos Yuxtapuestos




domingo, 16 de noviembre de 2014

LILIANA VARELA(Argentina)

                            


                     El elegido- 




Se arrodilló frente a la luz divina  que la visión de su Dios irradiaba.

Era uno de los pocos elegidos por el  creador para comunicar las sagradas leyes al pueblo; uno de los pocos que podía  comunicarse con la "divina esencia" y por ello se sentía honrado y agradecido.
--dime Señor, mi Dios, que deseas de  mi--dijo inclinándose--
--Amedí—musitó la voz celestial en forma de trueno—Comunica al pueblo  que los dioses desean que los becerros nonatos  sean sacrificados en el acto.
--mi Señor, perdona mi osadía pero  has de saber que si todas las crías son sacrificadas nuestro alimento  disminuirá y podremos morir de hambre.
--¿DESAFIAS A TU DIOS MISERO  MORTAL?--bramó la voz--
Amedí se tiró en el acto de cara al  suelo totalmente atemorizado.
--NO MI SEÑOR... perdona, comunicaré  tu orden al instante.
--HAZLO Y VETE YA!

 Amedí corrió asustado hacia su aldea y comunicó  la nueva a los pobladores; algunos obedecieron al instante pero otros se resistieron  ofuscados.

--No podemos permitir que los dioses  nos maten de hambre. Si matamos esos becerros ¡Padeceremos hambruna! -Vociferaron algunos.
Más atemorizado aún por la negativa  de un sector del pueblo, Amedí comunicó a los dioses lo que sucedía en la  aldea.

A las pocas horas una nube oscura se  cernía sobre el  poblado.

--¿Quiénes SON LOS INDIGNOS  ANTE LOS OJOS DE  LOS DIOSES? --bramó con furia la voz que provenía de la  nube y que cubría por completo las casas de los campesinos-
Inmediatamente varios pobladores  señalaron a los culpables ante el temor de la cólera de los dioses.
Un grupo de seis o siete personas fue  llevado por el pueblo hacia el centro de la escena.
En el acto múltiples rayos salieron dela nube prendiendo fuego por completo a los rebeldes, quienes se consumieron al  instante quedando sólo manchas oscuras en el pasto como  mera prueba de su otrora existencia.
Todo el pueblo quedó en silencio.
--HACED LO QUE SE OS HA PEDIDO EN EL  ACTO--ordenó la voz.

Los aldeanos quemaron en una gran  pira todos los nonatos de los becerros. Luego de una hora aproximadamente los cadáveres estaban por completo incinerados; todo ello ante la observancia de la gran nube celestial  que no se había movido de allí.

--HABEÍS HECHO LO CORRECTO--exclamó la voz--AQUÍ TENÉIS LA  RECOMPENSA A VUESTRA OBEDIENCIA.
Y diciendo esto apareció en el suelo  de la aldea--en medio de una gran luz que fue apagándose--una gran cantidad de  bolsas con cereales, frutos y vid.
El pueblo se arrebató sobre ellas  loando a los magnánimos dioses que los habían premiado con esos manjares.

--CONTINUAD CON VUESTRAS ORACIONES Y  RESPETAD LAS REGLAS IMPUESTAS POR LOS DIOSES.

Fue lo último que se escuchó de la  nube antes de desaparecer rápidamente, tan  velozmente  como había llegado.

Muchas reglas morales y sociales  fueron comunicadas al pueblo por Amedí   quién veía cómo crecía su importancia y  jerarquía entre los suyos.

Las tácticas de guerra enseñadas por  los dioses los ayudaban a ganar  batallas  contra  los enemigos  y consecuentemente a imponer su religión en  los mismos.
Día a día el pueblo crecía en importancia  y poder; pero desgraciadamente   junto al  aumento demográfico crecía la proliferación de enfermedades y la escasez de alimentos, además del infaltable  "quiebre" de toda sociedad  organizada: los cuestionadores de la fe--quizás los más peligrosos de todos los  factores--

--Hemos sabido que existen agitadores  de la fe entre los tuyos Amedí ¿qué dices a ello?--dijeron los dioses al enviado--

--así es Omnipotente; hay algunos que  descuidan, a pesar de mis advertencias, el respetar vuestra autoridad y toda  regla social y moral impuesta por vosotros; tienen relaciones sexuales muy  jóvenes y luego  descendencia sin  bendición de vuestra parte.
--¿y cómo te declaras tú Amedí ante  estos hechos?
--culpable señor--se arrodilló entre sollozos—os he fallado  y merezco vuestro castigo.

El silencio se apropió del escenario. Nuevamente la voz habló.


--No llores Amedí, la culpa no es  totalmente tuya; los vicios y pecados de los demás, que han podido elegir su  accionar mediante su libre albedrío, no te serán entíldados. Pero sí deberás comunicar  a los tuyos las decisiones, que nosotros los dioses, hemos tomado. Como  también  deberás transmitir la  advertencia sobre el castigo que se cierne sobre pecadores y corruptos.

--oigo y  obedezco  Señor  mío.

Amedí transmitió al pueblo los  mandamientos de los dioses y cumplió con todos los actos impuestos por los  mismos: reclutó a todos los pecadores de la carne que se hubiesen arrepentido y  presentó sus nombres ante la divinidad; eligió a diez vírgenes virtuosas de  corazón y rebosantes de bondad, y las llevó a la morada de los dioses--que le  fue indicada con anterioridad--acusó ante los creadores a todos los pobladores  rebeldes a la fe; y finalmente anunció la venida de un pronto Mesías o salvador  del mundo y purificador de los pecados mortales.


Los milagros no se hicieron esperar: los  arrepentidos fueron sanados por completo de  las huellas  "lujuriosas" de la  carne; los no arrepentidos murieron en total agonía a causa del mismo pecado  carnal; los contrarios a la fe divina fueron incinerados en cuestión de segundos por acción del fuego de los dioses; las vírgenes elegidas fueron  "bendecidas"  con el fruto de una "semilla"  concebida sin pecado  y destinada a guiar al pueblo en el  justo saber y bondad.


 


El gran pueblo se hallaba bajo el  poder de los dioses y se sentía amparado, protegido y a la vez temeroso de su  Dios.


En medio de una gran fiesta  consagrada a los dioses agradeciendo los dones conferidos al pueblo, el Dios habló—nuevamente en forma de  nube  resplandeciente bajo una estrellada  noche—

--El elegido Amedí será izado junto a  los dioses y ocupará el lugar que merece en la mesa del señor: esta será la  señal que anunciará a vosotros la llegada del pronto Mesías y sellará definitivamente  el pacto de vuestro pueblo con los Dioses.

Habiendo dicho esto, Amedí fue izado  por los aires hacia la nube en  medio de una  refulgente luz celestial, hasta perderse dentro de ella, en medio de un éxtasis  colectivo.

Desde aquel momento histórico el  pueblo forjó y aunó aún más el lazo entre los dioses y ellos.


---ºº---


-- ¿Bajas registradas? --preguntó un  hombre desde la pantalla de un monitor --

--Suman muy pocas, Señor. Serán cincuenta  ó sesenta aproximadamente, contando entre los rebeldes al sistema y los  conspiradores.

--más datos.


--se ha erradicado la brucelosis del  ganado matando todas las crías infectadas, los animales adultos han sido  vacunados; los dispuestos a aceptar el sistema han sido inoculados con vacunas y sueros combinados acelerando el proceso de recuperación, en tanto que los  rebeldes han sido tratados exponencialmente con el efecto negativo de las  enfermedades  venéreas muriendo casi  en  forma instantánea; con respecto a las  jóvenes vírgenes han sido inseminadas con gametas, en las cuales se han  mejorado y alterado los genes para lograr aptitudes idóneas de mando y progreso  tecnológico; el pueblo ha quedado obediente y respetuoso de las normas morales  y sociales impuestas.


--¿qué ha pasado con el mortal  ascendido?

--su memoria ha sido borrada por completo  y será reinsertado en otro lugar del planeta con una  base de recuerdos fabricados artificialmente.

--entonces la misión se ha cumplido;ya pueden dirigirse a la colonia 234.

Fin de la transmisión.




Mientras el pueblo de Amedí proseguía  su vida según las reglas de moral y ética impuesta por sus dioses, una nave, que  simulaba ser una estrella fugaz se perdía en el cielo, vaya a saber orientada  hacia qué nuevo destino.

FIN

"Cuentos Varios" 2006

JORGE E.RUEDA(E.E.U.U.)


EL YATE


Agosto, verano, la briza que venía con el mar refrescaba las noches; de día, las playas de arena blanca casi transparente estaban atiborradas de bañistas que hasta caminar no había por dónde. El azul del mar se veía matizado con tonos diferentes de colores verdes; calmado oleaje, apenas se percibía cuando se estrellaba contra los muros que las retenían de las paredes principales de detrás de salida de los hoteles. Cordones rojos, anaranjados, azules, amarillos intensos, separaban lo que les correspondía como playa privada entre hotel y hotel; ya en la orilla, el mar era de todos: Mujeres jóvenes, bellas, con cuerpos para bikinis, otras en bikini, pero su flácida piel los ocultaban. Hombres con atléticos cuerpos, ya los de cincuenta, sosteniendo respiración para ocultar sus abultados abdómenes, niños de todas las edades, hasta de escasos meses se veían en los brazos de sus jóvenes madres y los abuelos de ambos sexos que a las sombras de los paraguas multicolores permanecían contando sus historias largas a los bañistas que entraban o salían para sus habitaciones.
Una noche cualquiera...a lo lejos lo divisaron, el agua brillaba por el destello de las luces que lo adornaban, y a medida que se acercaba, parecía que el mar venia cansado de transportarlo. Causo algarabía, los curiosos se acercaron, lo rodearon; el exterior era de un blanco inmaculado. Ningún marinero bajo al muelle, solo el capitán que con una sonrisa, y llevando la palma de su mano a la frente, saludo a los curiosos al estilo militar, reviso las orillas y amarro el yate. Sus acharolados zapatos nuevamente subieron las escaleras y se perdió de la vista, lo mismo la escalera que fue subida electrónicamente hasta que desaparecio dentro de una de las paredes del mismo yate, el cual quedo cubierto, cobijado con el resplandor de la luna. Todas las luces desaparecieron, excepto una, la que parecía ser la cabina de mando.


Fue acontecimiento, ya muy temprano en la mañana había gente del pueblo contemplando con ojos curiosos por todos los lados la blanca nave; señoras, hombres mayores y jóvenes, niñas y sus mamas que las tomaban de la mano; los más ancianos cuchicheaban, solo rumor se escuchaba de sus voces. De pronto, la gente al escuchar un ruido como de robot, se quedaron parados y mirando como por esa boca que se abre ante sus ojos aparece vomitando los escalones que el capitán uno a uno estaría bajando, con el control remoto en la mano, lo dirige a la boca abierta del barco y la escalera nuevamente se encoge ante la vista de los sorprendidos lugareños y algunos turistas que empiezan a abordar botes mucho más pequeños que los llevaran a sus correspondientes destinos ya programados por la única compañía que presta ese servicio de turismo en el pueblo. El hombre que bajo del barco impecablemente vestido de blanco de pies a cabeza, sigue de largo y se pierde dentro de un taxi que lo esperaba en la pavimentada doble vía llamada avenida del muelle.


El comentario de las mujeres sobre el dueño del lujoso Yate que atracó en puerto, fueron excitantes, es BELLÍSIMO, decían todas, el sueño de algunas, el hombre ideal, rico y con Yate; le calculaban una edad de unos 55 años y muy bien puestos, musculoso, de cuerpo atlético, cabello rubio, ojos del color del mar y el bronceado que tenía lo hacía lucir un hombre dorado, como una barra de oro.


A su partida, todo el pueblo quedó perplejo, lo que parecía una relación de amor de entrada por salida en esos 15 días de estadía del YATE, se solidificó; Carlos Andrés, su nombre de pila, la subió a su destino en su partida, a un país europeo. Ella, exuberante, bien dotada, había ganado el corazón de aquel rico forastero; madre soltera, su esposo le había abandonado a su propia suerte con tres hijos pequeños, una niña y dos varones.


El menor apenas la tenía en su mente, en su subconsciente, la recordaba vagamente, hoy con sus 25 años cumplidos quería saber de su muerte; la cual ocurrió el mismo día que abordó el Yate, 22 años antes. Nunca una respuesta satisfactoria por la desaparición de ella, la única información que tenía de boca del BELLÍSIMO, fue que su madre, se dejó caer en estado de embriaguez a las aguas del océano infestadas de tiburones, los cuales no dejaron rastro de su cuerpo.


Los años subsiguientes a su desaparición, los niños quedaron bajo la protección de Carlos Andrés, quien los adoptó y educó en su país natal. No todo fue color de rosas para ellos; a medida que fueron creciendo, mentalmente fueron abusados y esclavizados, esto, creó en ellos odio e incertidumbre, desde ese mismo día en que subieron con su madre al Yate, estaban en las garras de aquel señor, marcando así el resto de sus vidas, de sus destinos.


Los fines de semana, como era costumbre, se reunían los cuatro y se embarcaban a los adentros del mar, el deporte de la pesca era del gusto de todos, así los enseñó, así los educó y así, 22 años después, se encontraban a la deriva, como aquel fatídico día. No alcohol, no cigarrillos, los hombres y hasta la mujer, su hermana, exhibían cuerpos atléticos; el deporte era el hobby de todos, él con aproximadamente 75 años de edad, parecía aún de 55, exitoso con su negocio de siempre, una agencia de adopciones para niños, con clientes muy importantes del Jet Set de muchos países del mundo.


Entrada la noche, Carlos Andrés y el menor de los hijos de aquella deslumbrante, bella y desafortunada señora, se encontraban alistando todos los tejemanejes para lo que sería el próximo día de pesca; solos, rodeados por la inmensidad del océano, acompañados por la oscuridad, la brisa, y el olor a mar…Cuando el BELLÍSIMO se ubicó en la popa, el joven pescador al observarlo recibió un flash, su memoria le indujo a presenciar una película; regresó a su infancia, recordando aquella fatídica noche en que perdió a su madre; se vio detrás de ella, pequeño, llorando, llamándola, recordando cómo se aferraba a la bota del pantalón del verdugo de su madre, la llevaba a rastras, aún recuerda los gritos ahogados de ella, como quejidos, como lamentos, pues él le cubría la boca con sus fuertes manos, las lágrimas no se hicieron esperar, ahogaron sus pupilas y sus recuerdos, y vio, recordó, como aquel hombre al que llamaba papá, empujaba a su madre al océano; su cuerpo transpiraba, su camisa se empapaba, dio pasos al frente, calmo, en silenciosos sollozos, caminó y observo el asesino de su madre, estaba parado, absorto, como en éxtasis, prestando atención a el regalo de la naturaleza, el encuentro y el beso que el infinito del mar daba a la luna. El joven miró al oscuro tapete del firmamento, y observó como las estrellas al unísono resplandecieron destellantes, como nunca vistas, celebrando el momento en que el BELLÍSIMO es empujado al océano, siendo únicas testigos, como lo fueron, aquella noche fatídica.





Nunca lo odió tanto como aquella vez que, al llegar de madrugada vio que la maltrataba hasta hacerla desmayar a causa del golpe brutal que le dio en la cabeza contra el orillo de la puerta. Un hilo fino de sangre salió de por debajo de su rostro y empapó la suela de sus zapatos. Armado con el cuchillo de cocina lo persiguió por toda la casa, sin embargo, al escuchar el quejido de su madre, cambió su intención, no sin antes jurar que algún día se las pagaría.
El día de su cumpleaños número catorce confesaba ante el juez, cuatro de las muertes por las que estaba acusado y, a su madre, el asesinato de su padre, en cumplimiento del juramento que se hiciera aquella noche.

PABLO POBLèTE(Chile-Francia)

 











RUE DAGUERRE / CALLE DAGUERRE
Je suis né
NACI
pour endormir
PARA DORMIR
le corps insuffisant
EL CUERPO INSUFICIENTE
l'envie inépuisable
LAS GANAS INAGOTABLES                             
un rêve
UN SUEGNO
par défaut
INESPERADO
une échappée
UNA FUGA
d'idées honnêtes
DE IDEAS HONESTAS
et quelques mots
Y ALGUNAS PALABRAS
nostalgiques
NOSTALGICAS
en retour
EN RETORNO
du bonheur
DE UNA FELICIDAD
insaisissable
INCOMPRENDIDA
Je suis né
NACI
pour endormir
PARA DORMIR
mon corps insuffisant
MI CUERPO INSUFICIENTE
l'envie inépuisable
LAS ANSIAS INAGOTABLES
l'inachevé
LO INACABADO
d'exactitudes
DE LO EXACTO
de
DE
ma vie
MI VIDA
inexacte.
INEXACTA
2014/10/31 (30 Rue La Sablière, Paris 14)

 Photos: Ross Gash,(2014) peinture,Pablo Poblète, (1980)

                                   

ANA LUCÍA MONTOYA RENDÓN(Colombia)


TRES PARTES DE LA SERIE “ENSUEÑO”


  1. ENSUEÑO VIII (Serie)

Oí una voz que dijo:

—Tapízame de misterios Mago del Campo—.

Y esa voz arrastró las aguas de los mares, a las estrellas en el cielo, arrastró los cantos de los pájaros y los susurros de toda la floresta. Tejió encajes en el cuerpo del deseo, movió a la leña a juntarse para hacer más viva la llama. Estrujó en el pecho de los sueños la grandeza del verso sensual. Galopando recorrió valles, vientres y quimeras; dejo sentimientos erectos entre las columnas de las ansias. Era una voz que venía anunciándose vida tras vida hasta llegar cerca de los humedales que bordean la casa que he soñado. Llegó hasta allí e izó ilusiones ondearon como lábaro y aún anuncian batallas donde se enfrenten los sentidos, los cuerpos y los espíritus para medir en un pulso, qué tan parejo es ese juego.

En la ventana, asomadas dos figuras se miran desde el alma, ya no tienen rostros porque se los rapó la noche. En el templo, las sombras hacen coro y, celosas danzan las vestales; quieren ir al fondo del foso para probar la potencia de su coraje. Entrelazadas caen en medio de la oscuridad de la gruta que, al aposentarlas, se ilumina. Esa gruta antigua tiene en sus muros registradas las veces que allí mismo se habían citado. Así, entre las brumas del tiempo transcurrido comienzan a leer cómo han sido sus encuentros.

... ...

Regresa el colibrí hasta las heliconias y a su beso, trémulas, se entregan al vaivén de la música que empiezan a surgir desde muy adentro de la gruta. Reconocen los gemidos de la noche, reconocen el agua de la fuente, se solivian sobre el aire, yacen en esa tierra por siempre bien amada.

... ...

La campesina andaba a pie desnudo y a su paso crecían margaritas, cuando quiso entonar un canto, un sobresalto le arrugó la voz y escuchó al bosque que dijo:

—Esa voz que escuchas dice te ama, pero no pongas atención a su dulzura, tiene muchos dueños ¡muchos!— Hoy es como ayer, como el mañana, es como en el cielo o como en el infierno. Ya no vale luchar porque en medio de los cuerpos empezó a crecer un muro. Ese muro se encarna... está encarnado. No habrá más batallas, ni habrá lecho, ni cantos.

Una melodía fúnebre cerró la boca de la fuente. La vida que palpitaba entre ellos quedó enterrada viva y, amortajada con su propia risa. Todos dicen que esa es la fuente del encuentro fallido, que todo el que se arrime no puede parar de contener en su alma, la congoja.


Diciembre 2009

… …

  1. ENSUEÑO IX (Serie)

¿Qué paso? ¿Qué dijiste o qué no? Detrás del mostrador estaba el tendero, pudiste haberle dicho. —No, jamás hubiese escuchado. Estaba ido. Se había ido. Vi cuando se fue. Se fue cabizbajo tras las sombras. Oí el compás amodorrado de unos pasos que invitaban a seguirlas. Se fue con ellas. No volvió a mirar atrás. Sin embargo vi que por cada paso que daba, una humeante huella dejaba plasmada en esa senda. Esas marcas calaron hondo, quedaron incrustadas en mi misma como si mis ojos fueran el camino que pisaban. Quemaban. Percibí que el hombre y las sombras me miraron por última vez hasta que se fundieron en un horizonte de color negro. Sentada, abrazada a la oscuridad de mi cuarto, me volví intimidad al punto de creer que todas aquellas cosas que colgaban de los muros eran mi piel. Sí, era yo, muro mismo. Algo dolía muy adentro, como si removieran mis entrañas, como si las tajaran en carne viva. Para paliar la desazón lo único que se me ocurrió fue dibujar, sin embargo, la angustia persistente hizo que toda mínima línea o punto sobre el inmaculado papel se convirtiera en una voz que reconocí al instante. Voz que he adivinado desde siempre. Ésa, que me ha indicado nuevos caminos, que ha sido mi guía para escoger si me convienen el día o la noche.

—En el centro del cuarto se condensó una figura. Avanzó lentamente con un dedo el la boca haciendo el gesto del silencio y su mirada tenía el color de la comprensión infinita. Me dijo, —calla, lo que digas sera usado en tu contra. Suficiente con lo que habías comprado. En algún momento habrá una subasta, quizás puedas hacerte acreedora a cosas muy pequeñas pero valiosas. Por ahora solo debes callar. Ya dijiste demasiado, y lo peor es que lo dicho no tenía el tono indicado. Ése tu decir, es graznido para los que te escuchan—.
Así como vino desapareció. En la habitación solo se escuchaba mi respiración lenta, que también iba tras ella. Sentí frío de muerte, como si una mano poderosa y gigantesca agarrara mi vitalidad. Forcejeé cuerpo a cuerpo. Haciendo un esfuerzo sobrehumano volví. El tendero quedó en el ensueño. Nunca más lo vi. Pregunté por él en en ese barrio, me dijeron que era muy extraño buscara a alguien que había muerto hacia tantos años y se burlaban de mi ocurrencia. Dijeron, — ¡si ese hombre viviera, podría ser tu abuelo!

Me moví como pude para llegar a la ventana. En el patio morían las heliconias y el colibrí, moría con ellas por enésima vez. Una sinfónica, en no sé que centro dentro de mí, tocaba Sueno de una noche de verano.


Marzo 2010


… …

  1. ENSUEÑO X (Serie)

¿Ha pensado usted mirar cómo me veo a mí misma? ¿Ha imaginado la cara que pongo cuando miro detrás del espejo? ¿Cree posible pueda juntar las partes de esa visión para describirlas en más o menos unas cuantas palabras de colores o en algunos colores apalabrados que se yergan para indicar el sentido de cada arista, de cada concavidad, de cada convexidad y, al final, el discurso sea un perfecto diagrama del collage de Tiempo y Espacio que me invade? ¿Ha barruntado si puede acomodarse en la horma que le presento cuando exhibo un dedo, una mano, mis senos o, en caso extremo, cuando me planto sobre mis columnas para indicarle que avanzaré paso a paso al compás de los estertores de mi vientre? ¿Cree tener el temple para soportar el fuego que sobrecoge a mí y a mis palabras cuando le susurro versos que gotean como al descuido para que deje de mirar a la Noche como ajena y se adentre en mi laberinto de sinestesias, en el enredo de pelos de reloj que conforman el tic tac de mi corazón, criado en lúgubre orfanato? Piense en cómo podría ser el ingreso sin inscripciones ni matrículas al espacio que he reservado desde antiguo: mi espacio de hembra primitiva, sin manzana, sin atributos tentadores, solo una estancia umbría donde no hay distractores, y usted, en la plenitud de los elementos, se funda en mi éther, suyo, mío? ¿Cree soportar batallas de Sol y Luna que se libran ante usted cuando, enervados los yoes, a mansalva lo lancen desde la altura de sus propios intereses hasta mí y empiecen a comerle la carne, los deseos, la mente y el alma? ¿Cree, tiene la coraza, sino para enfrentarlos, sí, para soportar sus embestidas? ¿Ha aprendido a galopar en montura de fuego sobre mares picados de ambiciones y represiones? ¿Es capaz de descender conmigo al fondo del pantano para acariciar las barbillas de las raíces profundas del loto y luego emerger inmaculados a dormir a la sombra de los pétalos de sus flores? ¿Considera que podríamos libar en misma copa y aprender el secreto del salto al vacío, libres de castraciones? Observe mi rostro, no el que está frente a usted, No, ése es de yeso y aserrín, mire el que está detrás de ése, allí; en él, alrededor de los ojos, sí, en las ojeras... Las ojeras del ojo derecho le contarán de mis ensueños en busca de cielos, las del izquierdo, son los desvelos descendiendo a los infiernos. Es por eso que tengo casi atrofiado el derecho y de tamaño monstruoso el izquierdo. Solo desde estos mundos puedo detallarle mis sentires, ellos señalarán el límite extremo de mi cordura.


Reitero, ¿querría pensarlo? Dispongo de la Eternidad para regalársela... ¿Viene conmigo? Le espero en... pues... donde elija... ¡No me importa en qué universo!

julio 2010

Pinturas de Ans Lucía Montoya Rendón

ANTONIO J.GONZALEZ(Argentina)


José F. Gulías: el oficio de narrar lo cotidiano


El barrio ha ido cambiando – decía sobre el barrio Piñeiro de Avellaneda en uno de sus libros- Casi insensiblemente, casi sin que nos diéramos cuenta…. Se supone que el mismo espíritu la habita.” La mejor manera de conocer a un escritor es tomar contacto con sus textos. Es allí donde podemos descubrir la esencia del oficio de ser escritor que, en el caso de José F. Gulías, constituía su principal razón de ser. Todos sus actos y su vida misma no escapaban de ese rumbo. Se advierte en cada línea que escribió y en cada conducta.

A él, hijo de un albañil, formado entre ladrillos, cemento y creación de espacios, no le bastaba con su profesión de maestro mayor de obra. Había estudiado periodismo y literatura, más precisamente los mecanismos de la narración. Puso el hombro, en las décadas del ‘50 al ‘60, en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Veladas de Estudio Después del Trabajo que estaba en su propio territorio, donde él vivía y había crecido con esa mirada que tienen los observadores estéticos desde la temprana edad.

Formaba parte de los vecinos que empujaban aquella aventura cultural, con libros, actos artísticos y mucha imaginación popular. En esa entidad se hizo cargo de la revista institucional “Veladas”, en la que publicaban los autores locales pero también firmas trascendentes en la literatura nacional. Su primer libro aparece en esa época: “El hombre y la flor” una serie de narraciones con su original mirada cotidiana.

Luego se acerca a la Asociación Gente de Arte donde, con Antonio Requeni y otros escritores, publicábamos la revista “Vuelo”. Se incorpora a la redacción y la dirección de la publicación en los años ‘60, tiempo de conflictos sociales y políticos, propuestas culturales y confrontaciones del pensamiento. Eran años de transiciones de períodos democráticos a otros de dictaduras cívico-militar que una de sus primeras arbitrariedades fue la de encarcelar a hombres de la cultura, argentinos y extranjeros, quemar libros, asaltar bibliotecas, entre tantas otras criminalidades. En ese contexto, en “Vuelo” nos encontramos con la detención del escritor guatemalteco Miguel Angel Asturias y otros intelectuales, y el grupo redactor, donde participaba Gulías, creyó necesario reclamar la libertad de Asturias y todos los escritores detenidos. Y fue Gulías el que trajo a la redacción una carta de Ernesto Sábato, dirigida a la autoridad militar del país y en exclusividad para “Vuelo”, reclamando esas libertades.

En 1981 publica su segundo libro “Crónica de barrio” bajo el sello editorial de “Suburbio”. Al año siguiente publica una semblanza biográfica de uno de los pintores de Avellaneda más destacado del arte nacional: “José Luis Menghi, color y poesía”. Con el mismo sello editorial aparecen dos libros más: “Sin juicio” y “Más sentencias. Sin Juicio” con aforismos de un intenso contenido humano, visceral, reflexivo y social. Allí resume buena parte de su cosmovisión y su posición frente a las coyunturas de la vida. Por momentos con una ironía ácida, crítica y contundente, otras con una mirada poética en metáforas que alumbran su pensamiento. Hay allí una confirmación de su fe y sus creencias, sin eufemismos: “Quisiera ver sonreír a Jesucristo. Y creo que puedo imaginar su júbilo” escribía.

A la manera de Antonio Porchia, Gulías sabía resumir ideas y pensamientos en una sola frase:

Quiero marchar junto a los otros, pero no he de forzarlos a que me sigan”

“Si la gota de agua horada la piedra, es porque busca su camino”

“Mis verdades son unas pocas gotas robadas a un mar de incertidumbre”

“Finalmente descubrí que, por suerte, el mundo no giraba a mi alrededor: de otra manera…¡Qué responsabilidad!...¡Y qué aburrimiento!”

“Si no tienen principios, ¿cómo algunos individuos se proponen fines?”

Otros libros vinieron luego, cuando ya una tormenta crecía en su interior. “Aún no sé bien cómo empezó todo esto. Pero algún comienzo hubo de tener”, cuenta en “Tiempo detenido” (1986) con las experiencias de su internación en el Hospital Borda donde conoció a Julio Garber. “En un momento dado de mi existencia las cosas empezaron a marchar hacia dónde no debían. ¿Cuáles fueron las causas de mi extravío? Lo ignoro…”. “La tormenta ruge dentro de nosotros” definía. “¿Qué hago yo aquí?” desesperaba.

Se recupera y publica enseguida “El libro de Ezequiel” en cuyas páginas continúa con nuevos capítulos de sus historias de barrio.

La evocación de los escritores que ya nos abandonaron ­-como este autor de Avellaneda- va acompañada por la invitación a leer sus libros. Es el mejor modo de integrarse a su realidad y su condición humana, para que, tal vez, iluminen una parte de nuestras vidas.







Epígrafe: Tapa del último libro de José F. Gulías.


LA MAGIA

soy parte de una cadena viva
   articulada
  fragil y coherente
un insignificante eslabón
que desconoce su resistencia
    su fisura escondida
    su inagotable explosión de neutrones
                                                 y azar
el punto de ruptura
la impredecible magia que nos gobierna

Extraído del libro Los humanautas y la tempestad